Fuck me, I’m famous (II)

millonario

El dinero y la fama, elementos deseados e incluso alcanzados por muchos, no siempre permiten conseguir todo aquello que se quiere. En su momento tuve la oportunidad de conocer a alguna de estas personas que creen que por tener una cifra  llena de ceros en la cuenta bancaria o cierta relevancia y éxito en sus carreras podían permitirse el lujo de hacer lo que les viniera en gana. Este post es la continuación de Fuck me, I’m famous (I). Retomo, pues, el hilo de algunas anécdotas que me ocurrieron con algunos rich and famous.

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Love is in the air

margarita

El beep-beep del móvil me indica que ha entrado un mensaje de WhatsApp nuevo. Con la cabeza en otros temas, lo leo rápidamente. Es Pablo, mi esposo. Esperando alguna de sus bromas, no doy crédito a lo que leo. Vuelvo a leerlo. Pues sí, parece un mensaje romántico que reza así: “Ojos de gata, aunque tu no lo creas, he besado tu nombre”. Se me ha pasado alguna fecha importante, seguro. Miro el calendario, pero no, no es un día señalado. O le ha salido la vena poética o debe ser que se acerca San Valentín. La cuestión es que estos detalles que llegan así, de sorpresa, son los que más aprecio y los que, al fin y al cabo, me confirman que no me he equivocado de compañero de viaje.

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Uno más

fin de año

A pocos días de la entrada del nuevo año, y aprovechando estos días libres que me quedan antes de volver a la vorágine de mis rutinas habituales, he aprovechado para hacer un stop y reflexionar un poco sobre lo ocurrido durante este año, y, ¿cómo no?, planificar nuevos proyectos y acabar de dar forma a los ya empezados. El tiempo pasa, aunque no seamos muy conscientes de ello. De repente, un día te levantas con vértigos porque el día anterior diste demasiados saltos en la clase de Body combat, o la maldita contractura del hombro te recuerda que ya no tienes 20 años y que tu capacidad de recuperación mengua con el tiempo.

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Fuck me, I’m famous (I)

Durante mis locos años 30, soltera y siempre dispuesta a asistir a las fiestas más divertidas y fashion de la ciudad, tuve la oportunidad de conocer a algunos personajes que, por el hecho de ser ricos y/o famosos, creían tener el poder de comprarlo todo y que, de una forma u otra, toparon con una servidora que no es tan corruptible como algunos creyeron en su día. Porque es bien sabido por todos que el dinero a la larga no da la felicidad, cosa que he comprobado en numerosas ocasiones a lo largo de mi vida.

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Gente tóxica

gente tóxica

Hacía días que una conocida me pedía amistad en una red social. Reacia a aceptar su solicitud por sus ideologías tan diferentes a las mías, su petición permaneció en el limbo durante algo más de un mes hasta que un día sucumbí y me decidí a aceptarla, no sin cierta suspicacia. Craso error. Tal y como mi instinto me indicó en su día, nuestra “amistad” virtual tuvo una duración inferior a las 24 horas. Pero que te cuestionen todas tus publicaciones, se polemice sobre ellas y se politicen sin venir a cuento, y además sin argumentos y con frases absolutamente carentes de sentido, es algo merecedor de un justo y fulminante bloqueo.

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Especial Halloween (I): Fantasmas

halloween

Que me encantan las películas de terror es bien sabido por muchos. Que lo paso fatal, me tapo los ojos y suelto gritos al puro estilo Janet Leigh en Psicosis mientras las visiono, también. Pero hoy, y teniendo en cuenta que se acerca la Víspera de Todos los Santos, no voy a hablaros de mis reacciones ante este tipo de filmografía. Lo que os voy a contar son algunos sucesos paranormales que viví de pequeña. En un piso habitado por un ente cuyo poder se vio favorecido por las continuas sesiones de espiritismo a las que tan aficionados eran mis padres. Podréis creerlo o no, pero de lo que estoy segura es que había algo o alguien ahí que me observaba y en algunas ocasiones llegó incluso a manifestarse. ¿Te atreves a conocer mi historia?

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Los Elegidos

vuelta-al-cole

Hace apenas un mes que se inició el nuevo curso escolar y estoy segura de que muchos de vosotros habréis recordado la vuelta al cole en vuestra infancia. Hablando sobre este tema con unos amigos, uno de ellos me comentaba que agradecía no tener que volver a pasar de nuevo por esa traumática experiencia, y empezar otro aburrido y eterno curso escolar donde no le gustaban los profesores y menos aun los compañeros. Cierto es que volver al cole después de tres meses de vacaciones era duro. No fueron pocas las  veces en que enormes lagrimones caían sobre mis recién estrenados libros de texto, presa de una profunda e inexplicable tristeza, más atribuible al final de las largas vacaciones de verano que a la vuelta a clase. Y es que mi clase era, ciertamente, especial. Éramos conocidos como “Los Elegidos”. Hoy, todavía buscados por el ministerio de Educación, sobrevivimos como alumnos de fortuna. Si usted tiene algún problema y nos encuentra, quizá pueda contratarnos.

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Loving my cars

mujer conduciendo

Hoy, voy a hablaros de los coches de mi vida que, como los amores, han sido pocos pero buenos. Mi primer coche fue un destartalado Ford Fiesta de segunda mano al que tenía ese cariño especial que se le tiene al primer novio. No fue un idilio muy largo, tan solo un par de años, en los que no me falló jamás y con el que recorrí mis primeros kilómetros y di mis primeros golpes a la carrocería cuando aparcaba. Le llamaba cariñosamente Forfi y a pesar de nuestra efímera aunque intensa relación, se me rompió el corazón cuando tuvo que recorrer su última milla verde de camino al desguace.

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De sueños y redes sociales

 

mujer soñando

A pesar de los “Abbraccios della Sera yogi tea. Infusiones relajantes”, no duermo bien últimamente. Caigo fugazmente en los brazos de un Morfeo algo huraño y esquivo conmigo en estos últimos tiempos. Aun así, tengo tiempo suficiente para internarme en el plano irreal de los sueños. Sueños de esos de los que no quisieras despertar. Y es que irse a dormir después de echar un vistazo al muro de Facebook siempre da juego al subconsciente para que este haga de las suyas.

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