El posicionamiento de la URSS después de la guerra y su control sobre los países del este, la caída del comunismo en el bando occidental, los movimientos tácticos de Stalin respecto a la cuestión de Alemania y la respuesta del bloque occidental a todo esto con inclusión del Plan Marshall, la creación de la OTAN y el Plan Schuman establecieron las bases en las que se asentaría la Guerra Fría.

La instauración de gobiernos comunistas por parte de la URSS en los estados del este de Europa se realizó de forma que estos no supusieran una futura amenaza. No obstante, Stalin se encontró con la reticencia de Polonia, Hungría y Rumanía. Para solventar este problema promovió la formación de gobiernos de coalición comunistas y socialistas como manera de obtener el control y de llegar al poder. Una vez instalados en el poder, fuera mediante manipulaciones electorales o ataques violentos contra los oponentes, los partidos comunistas establecieron una política de control estatal radical. De este modo, Polonia, ambicionada por Stalin por su ubicación, proporcionaba a Moscú la ruta a Berlín, mientras que Hungría podía ser utilizada, llegado el caso, para el avance del Ejercito Rojo hacia el oeste. 

Por su parte, Checoslovaquia, con un una parte del gobierno comunista y aliada de la URSS, sufrió un golpe de estado –el golpe de Praga– por parte de Stalin, que tuvo gran transcendencia por producirse en un país más o menos democrático y con buenas relaciones con Moscú. Las consecuencias fueron que los aliados occidentales dedujeron un avance del comunismo hacia el oeste y que parte importante de la izquierda no comunista de los países occidentales gravitó hacia el bando occidental, dejando aislados a los partidos comunistas.

La política soviética pasó del desacuerdo al enfrentamiento abierto con sus antiguos aliados antifascistas. El cambio en Stalin vino propiciado por su impaciencia y su incapacidad para encauzar los asuntos europeos y alemanes a su gusto, pero también por lo ocurrido en Yugoslavia –este país comunista liderado por Tito presentó la revolución de Yugoslavia como un contramodelo a la de los soviéticos, además de causarle problemas a Stalin en Occidente a raíz de su apoyo a Grecia–.

La crisis de Berlín (1947-1961)

En 1948, los aliados occidentales acordaron establecer un estado alemán occidental independiente, pero poco después los soviéticos bloquearon Berlín para obligar a Occidente a abandonar la ciudad o bien renunciar a sus planes. El bloqueo soviético y el golpe de Praga reafirmaron la postura de los aliados occidentales que acabaron creando la República Federal de Alemania. Mientras, los soviéticos se contentaron con la parte este, que se configuró en un estado comunista: la República Democrática de Alemania.

La crisis de Berlín y el golpe de Praga llevaron a Europa occidental a una creciente inseguridad que obligó a un replanteamiento militar. A pesar de la aprobación del Plan Marshall –que no fue aceptado por la URSS ni sus países satélites–, Gran Bretaña, Francia y los países del Benelux se sentían indefensos ante la presión soviética. Se creó entonces la OTAN, que también suscribieron los EUA, para la tranquilidad de los europeos –aunque no varió el equilibrio militar en Europa– sobre todo cuando Stalin apoyó la invasión de Corea del Sur, que se interpretó como el preámbulo de una invasión soviética a Occidente. Esto provocó un rearme occidental que llevó a Stalin a deducir intenciones agresivas por parte de los EUA en su esfera de control, agravándose así la desconfianza y las tensiones entre los dos bloques.

Por otro lado, es de interés conocer los entresijos del Plan Schuman, ideado por Francia, con el que se acordó el control conjunto de la producción de carbón y acero de la R.F.A., con el propósito de crear una Europa pacífica –sin pleno control sobre la producción de acero y carbón era complicado librar una guerra–. Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos y la R.F.A. suscribieron el acuerdo (CECA) en 1951: acababa de nacer la Unión Europea. Mientras, Gran Bretaña, insolvente y endeudada, que vivía un periodo de austeridad, se negó a formar parte del acuerdo y basó su economía en las exportaciones internacionales.

Referencia: Capítulo 5 del libro Psoguerra de Tony Judt

 

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